Lisistrata

Yo no camelo perfumes de Nina Ricci,
soy más de libros de la Silvia Federicci,
será mejor que trates mejor a esas bitches,
no sea que de repente me escuchen y se compinchen.
Os lo tengo dicho, os lo dejo hecho,
al punto, la teoría King-Kong no? apunta.
Facilito tronco, deja de poner impedimentos,
deja de ser un experimento.
Déjame ser otra cosa que no sea un cuerpo.
En pleno siglo veintiuno,
que tenga que venir la Ana a rebatir a Freud,
la tradición es larga desde Nietzsche hasta Unamuno,
de Aristóteles a Darwin, desde Franco hasta Rajoy.
De aquellos barros, estos lodos, sé por dónde voy,
que las cosas no han cambiao demasiado a día de hoy.
Haciendo make it rain a lo hard Candy,
modus operandi, rayaos, estampaos rollo punky.

Eres la puerta del demonio,
eres la que quebró el sello de aquel árbol prohibido,
eres la primera desertora de la ley divina.
Eres la que condenó a aquel a quien el diablo no fue suficiente para atacar,
así de fácil destruiste la imagen de Dios y el hombre,
a causa de tu decepción, mujer.

Que venga Dios y lo vea,
como a Gea se la marginó,
ardió en la hoguera con tres brujas durante la inquisición,
vale, que monten sus ministros 

festivales feministas contra la segregación,
alimentando el tópico con discriminación
positiva que es mentira, no es ninguna solución,
yo hago lo que quiero bajo el "Niña no andes sola",
mujer en toda regla, poetisa con mayúscula.
Descontrola por la ciudad cantando hardcore,
con camisa y tacones altos.
Con la moral muy por encima de sus cuentos,
como la de otras tantas que mueren callando.
Y ando cayendo ya, encallándome en mi
propia guerra cívil como Lisístrata.
Sin más que decir, que aportar a la causa
Rosa Luxemburgo, campo amor, guerra amazona,
vestal romana, sendero impío hacia la vida humana,
Keny Arkana ...

Desde que Prometeo les mostró el truco del fuego
sometieron nuestro ego deste Atenas a Estambul.
Tú y cuántos cómo tú contra estas dos titánides
corre ve y dile a aquel que no vamos a ser tan dóciles
Se creen que son la élite y caerán
por su propio peso cuando rescate a Eurídice
Lapídame, humíllame, si quieres ponme un burka
arráncame la voz pa' ser más pulcra.
Escóndeme, tápame bien ese escote impuro,
no sea que te pervierta o te transporte al lado oscuro,
no sea que te intoxique con mi psique de cianuro.
La mujer es el diablo eso seguro, ten cuidao.
Y ando cayendo ya, encallándome en mi
propia guerra cívil como Lisístrata.
Sin más que decir, que apuntar a la causa
un tributo a mis musas que luchan...


Diciendo que la mujer, si no es prostituta es que es tonta,
pero si es que no es ninguna de las dos, lo que sí es seguro es que es mala.
Las mujeres no somos ni malévolas, ni malignas,
no enjendramos el demonio, y tampoco somos santas
porque nos santificamos cuando llegamos a ser madres.
Las mujeres somos mujeres.

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